Ya nos va corriendo

ese viento del Sur

del que tantas veces

escuchamos hablar.

Y nos dejamos llevar,

nos abrazamos a esa esperanza

que siempre pensamos que estaría

sin darnos cuenta que al alejarnos

la perderíamos al darnos la vuelta;

otra cosa más en nuestra existencia

que pensamos también en vano.

Hoy, nos miramos lentamente

y sin querer vernos en los ojos del otro;

¿Qué queda de ese mañana

que vimos a través del cristal?

Hemos dormido un sueño

y despertamos en una pesadilla;

despiertos hemos soñado;

ya ni siquiera nos vemos,

no sabemos hablar sin palabras.

¿Te acuerdas?

Ayer hablábamos en silencio,

hoy tan solo quedó eso, silencio

y esa soledad que nos enguye

y vomita lenta nuestros tiempos

... nuestras horas compartidas...

Y ese viento del Sur

aún sigue soplando...

jugando ahora en otro lugar...